En plena producción de Bad en 1987, Michael Jackson quiso acercarse al público latino y eligió grabar una versión en español de “I Just Can’t Stop Loving You”.
Sin dominar el idioma, necesitaba ayuda. Quincy Jones llamó entonces a Rubén Blades, quien hizo la traducción y dedicó tres días a enseñarle cada acento, cada sílaba y cada matiz musical.
El resultado fue “Todo Mi Amor Eres Tú”, tan bien lograda que algunos dudaban si la voz era realmente de Michael. Lanzada ese mismo año, se convirtió en una rareza legendaria dentro de su catálogo.
Blades reveló después que Michael quedó tan agradecido que le dio el 35% de los créditos, un gesto inusual. Incluso conversaron sobre un álbum completo en español, pero la agenda del Rey del Pop no lo permitió.