julio 16, 2024

Ximena Ortiz Crespo._ Vivir en la plácida mitad del mundo

No lo creerías. Yo que soy ciudadana de este país tampoco lo creo.  Cada día sucede algo que nos deja atónitos. Normalmente no te cuento todo lo que vivo porque me siento incómoda mostrándote mi realidad. Pero tengo que decirte ahora que creo que mi país ha caído en una espiral descendente. Semanas atrás, el Presidente del Ecuador consideró que había una “grave conmoción interna” debido a la actitud desestabilizadora del legislativo. Y acto seguido, disolvió la Asamblea.

Te contaré primero algunas situaciones cotidianas. Actualmente, mi vehículo presenta un problema en las cerraduras. El baúl trasero y la puerta del conductor no se abren debido a un desgaste porque las han tratado de forzar. Por otro lado, la avenida por la que circulo diariamente ha sido inutilizada porque la están pavimentando. Ya dura tres meses esta obra. En la zona de embotellamiento es enorme. Todos los días escucho desde mi ventana los pitos enfurecidos de buses y vehículos que circulan en un tráfico caótico mientras de rato en rato me estremezco a causa de las máquinas que taladran la avenida.

Y así está todo el país. Estremecido por una realidad inédita. Parece que con el llamado a elecciones, las organizaciones indígenas por ahora no “calentarán las calles” (así se acostumbra ahora llamar a las manifestaciones violentas). El líder de la más grande organización, que depuso su candidatura a la presidencia, fue quien las instigaba. Ahora amenaza a los miembros de su partido para imponer a su lugarteniente, quien a su vez hace poco amenazaba a los legisladores de su partido para que no se salgan de la línea, so pena de castigarlos a la manera ancestral, es decir con baño en agua helada, ramalazos de ortiga (stinging nettle) o latigazos con cabestro de cuero. 

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