abril 15, 2024

Gunther Kublik._ ¡Panas!, ‘amar offline’ es importante

Así que no, no todo era mejor ‘antes’, pero considero que hoy todo es demasiado fácil. Llegándose al extremo de, cómodo y quizá enfocándose demasiado en el qué dirán de los demás y no en los sentimientos de nuestra persona especial.

Los expertos en el amor señalan que una relación centrada en muestras de afecto digital dura entre seis meses y dos años. Esto se debe a la falta de conexión al no realizar juntos actividades presenciales, reducida intimidad y, ante todo, a problemas en la comunicación y confianza que giran demasiado en torno a lo que piensan los demás y no a los sentimientos de nuestra pareja.

Debemos dejar de lado a los hermosos posts en redes sociales declarándonos amor eterno si, en persona al estar juntos, ni nos cruzamos la mirada. Voto por integrar más paseos, más serenatas, más cartas de amor a mano, más vinos a la luz de las velas y más muestras de amor offline. De esas que son como un bello secreto tan solo entre dos corazones que se aman.

Panas, si quieren un consejo, amen más, amen con locura y aprecien hoy a todo lo bello que tienen en sus vidas. Sonrían, lloren y rían todo lo que puedan, que el tiempo que tenemos acá no se repite, amen y sean amados a su manera. ¡Feliz Día del Amor y de la Amistad para todos!.
Cuenta la leyenda que hace muchos años para ganarse el corazón de ese alguien especial no existían las redes sociales, celulares inteligentes ni mucho menos aplicaciones de citas. Era un tiempo en el que, generalmente, los hombres nos armábamos de coraje y tal cual majestuosos especímenes del reino animal debíamos encantar a las mujeres frente a frente. En esta semana del amor y la amistad les llevaré conmigo a recordar ese antes y examinaremos juntos el porqué se debe amar de manera híbrida y no solo a través de las pantallas, dígase online.

Recuerdo como si fuese ayer que antes la única manera para comunicarnos con la chica que nos interesaba era llamar a un número convencional (¡antes no eran solo para llenar los formularios al hacer trámites, panas!), con el objetivo de conversar un poco, quizá decirle algo lindo y, ante todo, demostrarles nuestro interés. Los panas más jóvenes no entenderán la aventura que ponía a prueba nuestra valentía y confianza cuando casi el 100% de las veces contestaba otra persona; podría ser su padre que nos interrogaba fríamente; su madre que nos hacía filosofar con las preguntas “quién soy, de dónde vengo y a dónde voy” o; ese hermano mayor que se nos burlaba y casi convencía que era un número equivocado.

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