junio 15, 2024

El sueño de los pulpos tiene patrones notablemente similares al de los humanos

Mientras los pulpos duermen, pasan por dos fases, una tranquila y otra activa, parecida a la fase REM en los humanos y otros mamíferos, que es en la que se producen la mayoría de los sueños.

La actividad cerebral y el patrón cutáneo de los pulpos (Octopus laqueus) durante el periodo activo de sueño se asemeja mucho a la actividad neuronal y al comportamiento del patrón cutáneo cuando están despiertos, indica un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (Japón) y la Universidad de Washington, que publica Nature.

Cuando los pulpos duermen, sus tranquilos periodos de letargo se ven interrumpidos por breves estallidos de actividad frenética, en la que sus brazos y ojos se agitan, su respiración se acelera y su piel destella con colores vibrantes.

En los mamíferos también se produce actividad similar a la de la vigilia durante el sueño de movimientos oculares rápidos (REMR), la fase en la que se producen la mayoría de los sueños.

El estudio pone así de relieve las notables similitudes entre el comportamiento del sueño de los pulpos y el de los humanos y aporta ideas sobre el origen y la función del sueño.

“Todos los animales parecen mostrar alguna forma de sueño, incluso los más simples, como las medusas y las moscas de la fruta. Sin embargo, durante mucho tiempo solo se sabía que los vertebrados realizaban ciclos entre dos fases de sueño diferentes”, explica el autor principal del estudio, Sam Reiter, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa.

“El hecho de que el sueño en dos etapas haya evolucionado de forma independiente en criaturas lejanamente relacionadas, como los pulpos, que tienen estructuras cerebrales grandes pero completamente diferentes a las de los vertebrados, sugiere que poseer una etapa activa, similar a la de la vigilia, puede ser una característica general de la cognición compleja”, agregó otro de los autores, Leenoy Meshulam, de la Universidad de Washington.

En primer lugar, los científicos verificaron si los pulpos estaban realmente dormidos durante este período activo, para lo que probaron si respondían a un estímulo físico y descubrieron que, tanto en la etapa tranquila como en la activa del sueño, requerían una estimulación más fuerte antes de reaccionar, en comparación con cuando estaban despiertos.

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