junio 15, 2024

Juan Francisco Román. _ Los números que nadie quiere ver

Mientras las peleas sobre quien lo puede hacer mejor, pasados, vueltas y volteretas de la política ecuatoriana nos ponen a competir en cual es el que mejor insulta al otro, cabe la pregunta: ¿Saben cuáles son los problemas del Ecuador?

Es evidente que el país tiene problemas de vieja data que lo mantiene a flote y en extrema supervivencia. Por más lindo que suene que somos un país megadiverso, con gente trabajadora y mucho por ofrecer, la historia nos dice lo contrario y los datos son importantes, aquí algunos de qué nos aqueja:

  1. Desigualdad económica. – el país se divide socio-económicamente entre: extrema pobreza, pobreza, -clase- media y -clase- alta, resultando esto en que la riqueza de Ecuador está distribuida en 50.2% en el 1.3% de “ricos”, los “pobres” el 2.9% y el resto de la riqueza en la -clase- media. Más de la mitad del dinero del Ecuador está en manos del 1.3%, algo anda mal;
  2. Corrupción. – Ecuador se ubica como uno de los campeones mundiales en el índice de corrupción en la escala de 36/100 del ranking de transparencia internacional, siendo cero el más corrupto y cien el menos corrupto. Lo que significa que el país tiene una percepción global que si se viene a invertir o iniciar una actividad productiva deberá enfrentar o afrontar a la corrupción a todo nivel;
  3.  el criterio es que tan accesible es el país para poder movilizar productos o servicios, para saber si es competitivo entrar al mercado y actuar, en estos indicadores se considera acceso a carreteras, agua, electricidad, transporte marítimo, vial, ferroviario aéreo. Nuestro país se ubica en un puesto de deficiencia de 62/141;
  4. Economía. – nuestros ingresos dependen, como hace unos ciento cuarenta años, en la venta de materia prima. Es decir, nosotros vendemos verduras, camarones, petróleo sin procesar para que un país industrializado nos devuelva carros, gasolina, tecnología. La meta sería que seamos productores de mercado final, máquinas produciendo máquinas, pero seguimos siendo tienda de verduras para el mundo. Nuestra dependencia a las fluctuaciones de los mercados, como el del petróleo nos salva o quiebra;
  5. Educación. – pilar fundamental para promover el talento humano, el desarrollo tecnológico, el bienestar social y la internacionalización del saber ecuatoriano. En el país el 6.5% de la población aún no sabe leer ni escribir -en plena sociedad de la información-, tres millones de niños y jóvenes atienden al sistema público de educación de los cuales 3.90% no continúan su educación. El país no tiene un plan estructural rígido para mantenerlos ahí;
  6.  la tasa de violencia sostenida de Ecuador lo pone entre los países más inseguros, más del 70% de ecuatorianos y extranjeros dicen sentirse atemorizados caminando por nuestras ciudades;
  7.  en Ecuador existen 8.31 millones de personas aptas para trabajar, de los cuales 32.7% efectivamente tienen un contrato de trabajo (formal), el resto se dividen en comerciantes y desempleados. En el país el 97% del catastro empresarial son micros y medianos empresarios de los cuales sobreviven menos de una cuarta parte, el resto quiebra o cierra el negocio. En Ecuador uno de cada tres ecuatorianos es emprendedor.

Sobre estos mínimos y urgentes datos debemos entender que, para cambiarlos y sostenerlos, las políticas públicas deben tener un solo camino, constante y eficiente por lo menos una década sin mayores cambios en el plan, y sostenerse por otra década más.

Para esto, la política debe llegar a un acuerdo a largo plazo y entender los números con tal precisión que pueda ejercer el poder de regulación para arreglarlo. He escuchado con mucha atención las propuestas de campaña de quienes aspiran a manejar la política ecuatoriana dicen: “voy a atacar la corrupción”, “voy a generar trabajo”, “voy a vengar a los que nos traicionaron”, “voy a refundar la patria con otra constitución”. Nadie, por más esfuerzo que se entienda dice como lo va a hacer.

Los datos son claros, el panorama es urgente, los problemas estructurales están propuestos y el camino no tiene sendero, la pregunta es: ¿cómo vamos a solucionar esto?, esperamos la respuesta entre gritos e insultos, incultos y deshonestos.

El voto debe ir a quién por lo menos haya pensado en lo mínimo y básico, y hasta el día de hoy nadie tiene un plan estructurado, por lo que el ecuatoriano debe pedir por lo menos, un plan creíble. En espera de uno se despide un ciudadano muy preocupado.

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