marzo 5, 2024

MIS 72 CALENDARIOS

Un día como hoy, hace 72 años, mi madre Victoria Álvarez Montesinos me trajo al mundo, con la bendición del Todopoderoso Arquitecto del Universo.

Han pasado 7 décadas, de dos siglos, lleno de tristezas, alegrías, llanto por la muerte de mis seres queridos, enfermedades y necesidades, que, con el pasar del tiempo quedaron atrás, pero viven en mi corazón y en mi mente.

Con trabajo honesto y responsable en empresas privadas y la Universidad de Guayaquil -donde estuve 40 años de mi vida, en Facso y la Unidad de postgrado- salí adelante, hasta que recibí el beneficio de la jubilación y tengo lo que Dios quiso para mí.

Jamás he sido ambicioso ni envidié a nadie. Cometí muchos errores en mi vida y le entregué mi pasado a Dios.

Con esfuerzo y sacrificio aprendí a ser lo que soy. No me siento iluminado, pero si afortunado de haber aprendido el periodismo, en la práctica, con grandes Maestros de esta sagrada profesión.

Mi vida también ha estado llena de amor, tengo 7 hijas a quienes amo profundamente, a mis nietos en Italia, que los conozco por fotos y a mi acompañante en mi diario vivir, mi nieto Alejandrito, que se convirtió en el varón que nunca pude tener.

Mis letras son la expresión que uso para escribir mis sentimientos, es que no puedo vivir sin hacer nada, algunos creen que estar jubilado es comer, dormir y beber, por eso me entretengo haciendo notas de todo tipo para publicarlas en las redes sociales.

Mi agradecimiento a Dios por sus bendiciones, a mis padres José y Victoria, mi hermano Carlos en el cielo y los 5 que me acompañan en la tierra, también a mis sobrinos.

También agradezco a las madres de mis hijas, pues, mientras estuvieron a mi lado, jamás les faltó el cariño y mi responsabilidad como padre.

A mis colegas y amigos gracias por la amistad de tantos años y a los que partieron prematuramente, Dios les conceda el descanso eterno.

Hasta cuando El Altísimo decida tenerme en este valle de lágrimas, ¡Vamos por más!!

Gracias por las oportunidades que se me presentan, para asumir mi futuro.

Gracias por haberme permitido correr tanto en la vida. Después de haber hecho mucho, para hacer felices a todos, decidí sentarme a esperar, para ver:

¿Quién está dispuesto a hacerme feliz?

Lo bueno es que, a lo largo de estas décadas, gané muchas lecciones y experiencias, soy el dueño de muchas anécdotas con quienes estuvimos en FACSO, pero la mayoría olvidaron la sencillez de cómo llegaron.

Solo me queda un amigo que nunca me falla: DIOS.

¡Gracias Dios Santo por todo lo que me das y por todo lo que tengo, a Él toda la gloria!!!

Guayaquil, 22 de noviembre de 2023.

Walteriñho

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