junio 19, 2024

Tatiana Hidrovo Quiñónez. _Mercado y violencia

Ecuador es un país donde inesperadamente la fuerza está predominando como forma de relación en la sociedad. Aunque siempre han existido casos de violencia, la manera como la sociedad decantaba conflictos era distinta. El monopolio de la fuerza del Estado con capacidad disuasiva, está débil. La capacidad de amenaza, coerción y acecho se encuentra en diversos grupos armados.

¿Cómo se puede entender el fenómeno de Ecuador? Hasta ahora los diagnósticos están enfocados a la medición de fuerza de grupos ilegales, a los que se espera neutralizar. Sin embargo, no existen, o no están difundidos diagnósticos sociológicos e históricos, ni menos aún aquellos que pudieran explicar el problema del elemento nuclear: el mercado, es decir, el sistema de movimiento de mercancías ilegales, específicas, que producen sobre ganancias.

Visto desde el mercado, el problema de Ecuador se relaciona con un sistema internacional de producción industrial y comercio, que mueve capitales inimaginables y produce ganancias rápidas y desmedidas, sin entregar fuerza de trabajo a cambio de un salario. Muchos sectores populares buscaron resolver el problema del ascenso social, mediante esta opción: al tener dinero, adoptan un estilo de vida de consumo y exposición de estatus, en una sociedad que en su conjunto otorga prestigio y valora a los símbolos de la riqueza.

Ocurre, sin embargo, que cualquier mercado en el sistema global en el que vivimos, siempre se enfrenta a crisis, porque no puede expandirse más. El recurso de la fuerza y la violencia está relacionado con la lucha por un negocio que pudiera estar entrando en crisis, por el aparecimiento de nuevos productos competidores externos, desestabilizando los monopolios del área andina y del Pacífico.

Con ello, la cadena de ese mercado, basado en la amenaza y sostenido por compradores pauperizados, nuevamente tirará para abajo a los grupos anclados a esas economías, en medio de un desangre. En la cúspide se quedarían quienes han logrado mayor acumulación mediante estrategias de burbujas inmobiliarias y otros recursos, no obstante, también llegarán a su límite. Algunos creen resolver el problema mediante la legalización de las mercancías ilegales, pero visto desde la lógica del mercado, eso no lo resolverá y además el mundo verá cada vez más zombis. Un zombi jamás podrá ser un ciudadano saludable y pensante.

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