febrero 29, 2024

Así sobreviven los argentinos a la subida constante de los precios de los alimentos

Los alimentos suben de un día a otro. Los salarios no alcanzan. Conoce la penosa situación de los ciudadanos de Argentina y extranjeros que llegaron por mejores días.

Precios sin marcar, alimentos que suben de un día para otro, salarios que no permiten llegar a fin de mes.

Ese es el día a día de los ciudadanos argentinos, que sumaron a la terrible situación económica que viven desde hace tiempo la devaluación del 22 % del tipo de cambio oficial establecido por el Gobierno tras las elecciones primarias.

Los bolsillos golpeados de los argentinos, afectados por un 113,6 % de inflación interanual -un 60,2 % en lo que va de 2023 y con previsiones de que en agosto, con el impacto de la devaluación, supere el 10 %-, deben inventar cada vez más fórmulas para llegar a fin de mes.

Quienes tienen una posición acomodada aprovechan ofertas puntuales o cobro de aguinaldo para hacer acopio de provisiones -por ejemplo, compran carne y la congelan, sabiendo que será más cara meses después-. También hay un hiperconsumo en ocio o compra de bienes duraderos ante el escaso valor que tiene la moneda local, aunque la gran mayoría de la población se ve obligada a racionar sus gastos.

«La gente que viene compraba un kilo de churrascos, (ahora) compra dos churrasquitos. Gente que venía, si quería llevar cuatro milanesas (filetes empanados) se llevan dos y la cortan a la mitad para sacar cuatro y es difícil. Ahora, no solamente la carne (de vacuno), también el cerdo, el pollo y todo así», explica a EFE Yohan David.

Este carnicero colombiano vive en Argentina desde hace 10 años y recuerda que, cuando llegó, podía enviar remesas a su país gracias al trabajo. «Ahora, sí necesito que me manden plata desde Colombia. Es un cambio de extremo a extremo«, agrega.

Algo similar señala Claudia Duré, empleada en una panadería en la que, por el aumento de los insumos necesarios para la elaboración del pan, debieron «alzar los precios a una cantidad muy elevada». Quienes «antes llevaban un kilo de pan, ahora están llevando medio o un cuarto, depende para lo que les alcance la plata (el dinero)».

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