abril 21, 2024

Carta abierta para Marcela Aguiñaga

Llegó el día uno (1). A primera hora de hoy, lunes 15 de mayo de 2023, usted asume la administración de la provincia del Guayas; su primer día hábil como autoridad en funciones. La expresión que viene a continuación es: Y ahora, ¿qué? Para satisfacer tal expresión, hay que partir del rol del gran elector; a saber:

En la actualidad, las y los gobernantes han tomado un nuevo rol: mayormente involucrados en la gestión de su representante, indistintamente del nivel de gobierno que se trate (estatal o local). Una buena parte de la ciudadanía espera cada vez más de la persona que eligieron en las urnas. La satisfacción va más allá del cumplimiento de la oferta de campaña electoral.

El trabajo para cristalizar lo ofrecido son “los mínimos”. “Los máximos” están: a) en la capacidad de respuesta que tenga la autoridad electa ante hechos de fuerza mayor (como una crisis sanitaria, o un desastre natural); b) en la reacción (y no de tolerancia o de permisividad dado que “es pana”) de la autoridad electa frente a posibles casos de corrupción (inevitables, dado que es imposible que la máxima autoridad, aunque desee, pueda tener control sobre las acciones u omisiones de las demás personas, debido a que el factor denominado ‘racionalidad’ está presente en cada ser humano y el mismo no funciona bajo la lógica binaria de “unos” y “ceros’, es decir: “se hace” o “no se hace”); c) en la inclinación de la autoridad electa para mitigar y hasta en prevenir las eventuales desviaciones en el accionar -o por la omisión- de alguna persona que sea parte de la burocracia de la institución, al punto de adoptar buenas prácticas sobre atención al ciudadano de calidad y con calidez, de anticorrupción y antisoborno en el aparataje público, amparadas bajo los altos cánones de lo que significa trato digno, de la ética, del debido proceso y del respeto absoluto a los Derechos Humanos; y, d) en el nivel de apertura y acceso que ofrezca la autoridad electa, siendo visto aquello en los canales de atención disponibles, principalmente el “cara a cara”, evitando fijar vías tediosas, de dilatación del tiempo, o inclusive la clásica: “la asistente, de la asistente, de la asistente”, sino más bien, como dijo cierta autoridad seccional (hoy en su casa): “Yo te atiendo inclusive en la calle, ya que lo que buscas es que te escuche y te resuelva tu problema” (aunque solo fueron palabras, dicho sea de paso).

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