abril 15, 2024

El Instrumento Político (IPSP) como comunidad

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En esta pacha, en esta nuestra tierra, los pueblos originarios nos reafirmamos siempre con la premisa y el horizonte de transformación constante, de vislumbrar a nuestro jacha uru, nuestro Pachakuti, en la senda de nuestra revolución cultural del presente. Por ello es importante recordar de donde es fruto este nuestro proceso, es claro que no es de memorizar consignas del vivir bien y de solo llamarse revolucionario o descolonizador. El Proceso es brote de luchas inclaudicables de nuestros ancestros, pueblos originarios, organizaciones sociales, de un pueblo libre cohesionado en el nacimiento del Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (IPSP).

La
unidad de nuestro instrumento político es fundamental y así lo
señalan algunos dirigentes del pacto de unidad -y de la estructura
misma del partido- al menos desde el discurso, sin embargo, el hecho
es que solo se reitera una consigna de modo retorico, la distinción
recae en tomar conciencia real de las consecuencias de no lograr
unidad interna en el Instrumento.

Dejando
de lado la intensión de construir un discurso moralista que llame a
la “unidad interna” es fundamental comprender la situación (el
tiempo) en que estamos, para así entender las consecuencias de ser
actores y testigos de un instrumento que puede terminar quebrado.

En
esta línea se debe considerar que:

1)
Existe en el Instrumento una confusión –fruto de cierta pedagogía
política- que quiere evitar mostrar cualquier tipo de discrepancias
y opiniones divergentes en su seno interno. La referencia es a una
pedagogía que tiene que ver con una percepción generalizada en la
política en general, percepción en la que se asume que la
discrepancia -en sí misma- es mala y que obliga a que intentemos,
cotidianamente, esconderla.

No
nos referimos a “una opinión” de uno u otro líder, sino a la
percepción en general que se tiene sobre la pluralidad al interior
del Instrumento. Nuestra experiencia -desde el espacio del campo
político- ha asentado esta imagen de la política; una imagen de
unidad forzada por una aparente armonía como cualidad exigida.

2)
Vivimos un olvido del significado de la comunidad. Olvido que tiene
que ver con creer que ella implica -a priori- ese espacio de
convivencia armónica. Es decir, creemos que la comunidad se hace en
el lugar en el cual estamos, el nosotros, que tiene lo común
enfrentado a los demás que son los diferentes que deben ser
excluidos.

Estamos
en contra de esta idea, porque asumimos que la COMUNIDAD es ante todo
espacio de acogida. Ella es la que recibe a quien lo necesita. Es la
apertura al diferente con el que no se tienen cosas en común porque
lo común es lo que -al convivir- se construye. Esa es sabiduría de
vida que hemos aprendido y que se hace de fundamento para el vivir,
la política y hacer el Instrumento.

3)
Por ello la política es siempre espacio de encuentro para la
convivencia. Es nuestro encuentro entre diferentes y diversos, por
eso la política es nuestra escuela para hacer la comunidad.

Sabemos
esto por nuestro caminar en la vida porque nadie que venga de una
comunidad asume que una decisión ahí esté tomada de manera
directa, porque la decisión es algo que emerge, siempre, fruto de
mucha discusión (en asambleas de los pueblos puede durar horas un
solo tema). Es lo que se vive, un ejemplo común: al momento de tomar
la decisión de salir a un bloqueo de caminos, se asume la
trascendencia de una decisión de ese tipo, y por ello no se podría
tomar “a la ligera” tal decisión, de ahí que se discute, se
hace AKULLI y se llega a un punto de CONSENSO. El consenso es un
punto de LLEGADA, pero nunca el punto de partida.

La
diferencia ha sido y debe ser lo que se muestre como lo propio del
Instrumento, el consenso es lo que mostramos como resultado.

Decidir
en el diálogo y la discusión interna se hace, una necesidad para
recuperar la comunidad entre lo diferente como lo propio del
Instrumento. Aparentar estar unidos escondiendo las diferencias trae
una consecuencia concreta; la autodestrucción. Esconder las
diferencias corroe la comunidad y así no se puede terminar de
construir.

Es
estratégico comprender que la discusión es el medio para fortalecer
al Instrumento. Discutir y deliberar es algo que permite fortalecer
un instrumento que por su dimensión y tamaño debe saber construir
escenarios que permitan que la pluralidad es elemento fundamental que
da cuerpo y vida a lo propio de nuestro Instrumento y por
consecuencia al proceso mismo.

Al
parecer no dimensionamos la cantidad de los miles de militantes que
tenemos en el instrumento en todos los departamentos, -sin mencionar
los que están en el exterior-. No somos igual que una cúpula
reducida, por ello es importante lograr identificar la estrategia
adecuada para que todas las voces sean escuchadas, y desde ahí
decidir como un solo sujeto y aceptar lo determinado en su seno.

Acordar
aceptar la determinación que se decida es la expresión de que antes
de cualquier particularidad está
el
proceso y el proyecto, tal madurez nos muestra una militancia
consecuente que le puede dar continuidad en el tiempo al instrumento.
Exigir a priori imponer una postura como la auténtica, muestra una
actitud en la que no nos interesa la comunidad, mucho menos el
Instrumento y proceso, sino sólo la visión de uno.

Lo
expuesto abre una puerta que, por principios a la memoria de las
luchas de nuestros pueblos originarios, nuestras organizaciones
sociales y nuestra militancia plurinacional, impulsemos y
reconozcamos la importancia de las elecciones primarias dentro del
Instrumento. Elecciones internas que nos deben permitir que:

– Se
elijan la mayor cantidad de candidaturas, es decir, que al margen del
candidato a presidente y vicepresidente también elijamos diputados,
senadores, etc.

– Se
acuerde entre todos los bloques postulantes respeten los resultados a
modo de ejemplo de conducta que refleje ante la sociedad la práctica
democrática dentro el instrumento, que cada militante asuma la
designación que se dio por el ejercicio democrático para irradiar
una cohesión en el apoyo a los candidatos electos como expresión de
una madurez política.

– Es
elemental que fruto de la discusión interna se llegue a elecciones
primarias con una AGENDA BÁSICA en la que se muestre un programa
básico del instrumento que -se sabe- será respetado
independientemente de quien gane esas primarias.

Este
breve punteo nos muestra desde donde debemos sanar el Instrumento, y
no tiene que ver, tanto con “inteligencia”, sino con la capacidad
de PODER. Lo que significa que más que una cúpula, somos las bases
quienes debemos lograr jalar y marcar la posibilidad de que la vía
deliberativa y de discusión para hacer COMUNIDAD se imponga.

Es
nuestra responsabilidad asumir la conciencia de la lucha
inclaudicable que vive: en nuestras retinas, en nuestras mentes. En
lo más profundo de nuestros ajayus vive la entrega, el esfuerzo, el
sacrificio de nuestros padres, madres, de nuestros abuelos, de
nuestras abuelas, heredamos un árbol genealógico de resistencia, de
coraje, de lucha, que hoy ya va mostrando sus frutos. Este es el
momento en el cual, para fortalecer a cada instrumento y al proceso
de cambio, se hace necesario recuperar espíritu de COMUNIDAD para
articularnos desde las bases y hacer unidad que logre hacer historia.

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