abril 16, 2024

Personas con altas capacidades: qué son, cómo son y cómo se comportan

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No, persona con altas capacidades no es sinónimo de superdotado o superdotada. Y casi mejor. Porque como Espido Freire ha escrito en 20minutos, “la palabra superdotado… despierta resquemores, logra en segundos que muchos de quienes la escuchan se pongan en guardia”.

El término altas capacidades ha evolucionado desde los primeros estudios que lo asociaban a alto rendimiento académico y más tarde a un elevado cociente intelectual (CI). De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas con altas capacidades tienen un CI igual o superior a 130.

Pero las cosas son más complejas y diversas. El término personas con altas capacidades intelectuales (ACI) se define como un potencial a desarrollar. Dentro del concepto, la superdotación es la más conocida, pero hay más. Precocidad, creatividad, talento, que a su vez puede ser matemático, músical, plástico, lingüístico, etc.

Mucho más que un CI de 130

De la identificación formal de las altas capacidades intelectuales se ocupa un psicólogo especialista, a través de la realización de una batería de test, entre los cuales, uno o varios test de inteligencias y sus respectivas escalas de referencia.

Pero los test de inteligencia no son exactos. Los especialistas en su diagnóstico valoran el coeficiente intelectual como un indicador más, pero realizan una evaluación multidimensional (no sólo psicométrica), que tiene en cuenta otros indicadores cuantitativos y cualitativos. Son la creatividad, el estilo de aprendizaje, el desarrollo evolutivo y otras características propias de la alta capacidad, explica la Asociación Española de Superdotados y con talento para niños, adolescentes y adultos (AEST).

Capacidad de aprendizaje muy superior

Los estudios más recientes se alejan de los baremos rígidos y prefieren referirse a los niños/as de altas capacidades como aquellos que tienen una capacidad de aprendizaje muy superior y una forma de aprender distinta, que los diferencia del resto de niños de su edad.

Tienen una capacidad de aprendizaje muy superior y una forma de aprender distinta, que los diferencia del resto

Según Rosabel Rodríguez, profesora de la Universitat de les Illes Balears y directora y fundadora del Programa de atención a las Altas Capacidades Intelectuales (PACIS) de esa universidad, las personas con altas capacidades no cumplen con una descripción única que los englobe a todas sino que son muy heterogéneos entre ellos.

No hay un único tipo de superdotación

Por eso ella propone al menos tres pruebas para identificar una ACI. Como mínimo, una prueba de inteligencia general (escalas Weschler o equivalente), una prueba de inteligencia factorial (baterías BADyG o equivalente) y una prueba de creatividad (Torrance o equivalente).

Es complejo. Y lo es porque no existe un único tipo de superdotación, explica Rodríguez. Si una superdotación va acompañada de una alta creatividad (percentil igual o superior a 75 medido con una prueba de creatividad especifica como el Torrance o equivalente), hablamos de superdotación creativa (o productiva). Por el contrario, si el percentil en creatividad es inferior a 75, hablaríamos de un caso de superdotación académica (o escolar).

El riesgo de fracaso escolar

No existe un registro oficial en España de adultos ACI, pero se calcula que entre el 7 y el 10% de la población lo es. Y sin embargo, la inmensa mayoría están condenados al fracaso escolar. Según los datos más recientes del Ministerio de Educación, en el curso 2021-2022 había 40.916 estudiantes con altas capacidades.

La inmensa mayoría están condenados al fracaso escolar: el sistema educativo no logra identificar al 90% de ellos

En realidad, el sistema educativo no consigue identificar al 90% de los escolares con altas capacidades. Lo asegura el último informe realizado por El Mundo del Superdotado.

Hay además un claro sesgo de género. Según esta organización, cada año se detectan solo un 30% de niñas frente a un 70% de niños. En el curso 2020-2021, de todos los alumnos identificados en España con altas capacidades intelectuales, solo el 35% son mujeres.

El drama de los alumnos no identificados

Sus autores ponen de ejemplo los datos oficiales del curso 2019/2020. Solo se identificó a 39.173 alumnos de altas capacidades, de los 8.286.603 alumnos en total escolarizados, es decir, un porcentaje de apenas el 0,47% del total. “Esto supone que 126.559 estudiantes superdotados están escolarizados en nuestro país y no están recibiendo apoyo educativo específico, con lo que, muy posiblemente, un 50% de estos alumnos estarían engrosando las cifras de fracaso escolar según los estudios del propio Ministerio”, asegura este informe.

El lugar común nos lleva a pensar que un alumno con altas capacidades es aquella persona brillante, que saca las notas más altas, el más ordenado, obediente y siempre esforzado. Pero, como recuerda AEST, “es más bien todo lo contrario: suelen ser los más despistados, menos trabajadores, desordenados, desobedientes… Se dan incluso casos en los que el tutor, solicita el consentimiento a los padres para valorar, pues piensa que el alumno es algo retrasado o TDAH, bipolar o Asperger“.

Cómo son los niños con altas capacidades

“No debemos confundir a un alumno con buen rendimiento que es aquel que se prepara bien las materias con un alumno de altas capacidades que es aquel que tiene una inteligencia/talento por encima de su media”, aclara Rosabel Rodríguez. Eso quiere decir, entre otras cosas, que no son necesariamente los mejores de la clase.

Se aburren en clase, no son necesariamente los mejores y no es que sean solitarios, es que están solos

Sí, se aburren en el colegio o instituto y tienden a evadirse. Para ellos es una perdida de tiempo repetir unos conocimientos que han adquirido mucho antes que sus compañeros de clase, explica el PACIS de la Universitat de les Illes Balears. Y no es que sean solitarios, es que están solos. Para ellos no es fácil encontrar personas con las que compartir sus intereses, que se suelen salir de lo habitual en un niño.

Tampoco son fríos y distantes. Rodríguez asegura que son personas muy sensibles y empáticas que se preocupan mucho por lo que sucede a su alrededor. Llegan incluso a abrumar por su gran empatía, cosa que no es fácil de gestionar.

Un consejo final: si lo son, que lo sepan

Una persona con altas capacidades es inteligente. Se sabe diferente y conoce su condición. Sin embargo, la experta recuerda que si no le explicamos cuál es su diferencia puede pensar que le ocurre algo malo. Por ello es necesario explicarle que tiene una facilidad evidente para el aprendizaje y que notará que es más rápido de lo habitual absorbiendo conocimientos.

Necesita ayuda y la necesita para desarrollar esa inteligencia; una guía que le oriente para poder investigar. “Debemos acompañar su aprendizaje y facilitarles el acceso a la información para que ellos puedan gestionarla”, asegura la profesora de la Universitat de les Illes Balears.

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Fuente de la noticia:

20MINUTOS.ES – Salud 

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